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El amor o el odio hacen
que el juez no conozca la verdad.
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El avaro es el que no
gasta en lo que debe, ni lo que debe, ni cuando debe.
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El hombre está siempre
dispuesto a negar todo aquello que no comprende.
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El hombre tiene mil
planes para sí mismo. El azar, sólo uno para cada uno.
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El sabio no dice nunca
todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice.
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Hay la misma diferencia
entre un sabio y un ignorante que entre un hombre vivo y un
cadáver.
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La hermosura vale más
que cualquier carta de recomendación.
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La imaginación consuela
a los hombres de lo que no pueden ser y el humor les consuela
de lo que son.
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La riqueza consiste
mucho más en el disfrute que en la posesión.
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Los sabios tienen sobre
los ignorantes las mismas ventajas que los vivos sobre los
muertos.
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Piensa como piensan
los sabios, mas habla como habla la gente sencilla.
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El hombre más poderoso
es aquél que es totalmente dueño de sí mismo.
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Cometer una injusticia
es peor que sufrirla.
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La inteligencia consiste
no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de
aplicar los conocimientos en la práctica.
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Los tiranos se rodean
de hombres malos porque les gusta ser adulados y ningún hombre
de espíritu elevado les adulará.
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Cuando ya no eres nada,
todo vale poco; así que aprovecha lo poco que tengas mientras
seas.
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No conoce la verdad
quien desconoce las causas.
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La esperanza es el sueño
de un hombre despierto.
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El hombre nada puede
aprender sino en virtud de lo que ya sabe.
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La mente tarda en olvidar
lo que le ha llevado mucho tiempo aprender.
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Un amigo fiel es un
alma en dos cuerpos.
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Nadie ama a su patria
porque es grande sino porque es suya.
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Si quieres ser amado,
ama.
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Procura en tus estudios
no saber más que los otros, sino saberlo mejor.