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El artículo de más abajo nos llegó en uno de esos e-mails que circulan por Internet y que uno no sabe donde se originan. No nos consta que lo relatado haya ocurrido realmente. Pero, si no sucedió, merecería haber ocurrido, pues realmente las caídas e interrupciones inexplicables de Windows, en todos sus sabores y variantes, creo que las sufre todo el mundo. Lo peor de todo, es que se sufren resignadamente. Y es por eso que, muchos de quienes comenzamos a trabajar con PC's, hace ya unos cuantos años, recordamos con nostalgia la dorada época del venerable, sólido y confiable DOS, los programas pequeños y verdaderamente útiles, con objetivos específicos, que hacían exactamente lo que uno necesitaba y nada más, sin llenarnos la memoria del equipo con rutinas destinadas a hacer cosas que no nos interesaban. En aquellos tiempos, entre una versión y otra de cualquier software que uno utilizase, podían transcurrir dos, tres o más años; y cuando la nueva versión se liberaba al mercado, uno podía estar seguro que funcionaría sin problemas. En cambio, Bill Gates, con su desprolija, irrespetuosa y desconsiderada política comercial, nos acostumbró a los "patches" y "Services Packs", que en sucesión ininterrumpida, pretenden arreglar malfuncionamiento de las versiones iniciales de sus productos, que en ocasiones, terminan descomponiendo algo que funcionaba correctamente. Y lo peor de todo esto, es que esa política empujó a otras compañías productoras de software a imitar tales comportamientos, con lo cual, el mundo de la micro-informática es hoy una contexto en el cual pareciera ser que lo único que interesa a las compañías de software y hardware es, solamente, empujar a los consumidores a instalar nuevas versiones, que a su vez lo obligan a modificar o, lisa y llanamente, a cambiar su PC. Todo sea por ganar cada vez más dinero. Al consumidor, que lo parta un rayo. |
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No vamos a negar que los avances tecnológicos en materia de comunicaciones, hardware y software han sido realmente importantes. Pero creemos que todo se podría haber hecho de otra manera, respetando un poco más a la gente, aunque eso hubiese provocado que el dinero se ganase algo menos rápidamente.
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(Artículo extraído de una revista económica del mes de marzo de 2003)
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