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¿Que motiva esta preocupación por los Derechos del Niño...? Se debe a que en este mundo globalizado, saturado de tecnología y desprovisto de solidaridad y amor y respeto por la condición humana del prójimo, los niños son los más desvalidos entre todos los desvalidos. |
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Las guerras irracionales, impulsadas por la trágica combinación de mezquinos intereses económicos y políticos con fanatismos y prejuicios absurdos, dejan el tendal de niños muertos, mutilados, sin padres, sin hogar; librados a su suerte y condenados a un futuro incierto. Hay en el mundo países que obligan a sus niños a tomar armas para enfrentarlos a supuestos enemigos, deformando sus mentes con ideologías fanáticas. |
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La desocupación, la miseria, el hambre, desploman sobre los niños sus más perniciosos efectos: explotación y violencia física y moral, en las formas más perversas que sea posible imaginar. |
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El sistema socioeconómico que se ha construido en el mundo, en el que lo económico y lo financiero prevalecen sobre lo moral y lo ético, condena a los niños al mismo o peor destino que el deparado a sus padres. La igualdad de oportunidades resulta entonces una falacia, ya que la realidad muestra que únicamente se garantiza que un niño tendrá las mismas posibilidades de desarrollarse que tuvieron sus padres. |
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Las leyes que se supone debieran amparar a los niños, en general son letra muerta. A tal punto, que ha sido necesario en el mundo escribir explícitamente que los niños también son seres humanos. En nuestro país, salvo escasas excepciones, los jueces y asesores de menores y demás empleados de estos Tribunales, se comportan como meros administradores de expedientes y, cuando resuelven casos y toman decisiones que afectarán el destino de los niños, solamente valoran a ultranza los derechos de los padres, sin evaluar si éstos están en condiciones de ejercerlos, y sin considerar para nada los derechos del niño, ocasionándoles de esta manera sufrimientos y perjuicios de todo tipo. |
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En nuestra ciudad de Buenos Aires, a toda hora puede verse en las calles a niños que, en definitiva, han sido sumergidos en un submundo tenebroso, en el cual viven sometidos a las más variadas formas de vejación. Para nuestra clase política y buena parte de nuestra sociedad, pareciera ser que todo esto no existe, llegándose al extremo que cuando un niño se ve envuelto en situaciones delictivas, solamente surgen voces que piden a gritos que se lo mate, como única y mejor solución a todos estos problemas. |
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Desde esta página se hace un llamado a la toma de conciencia con relación a la problemática de los menores en riesgo. El trabajo que realizan entidades religiosas de diversas confesiones y muchas otras organizaciones no gubernamentales que se ocupan de los problemas de los menores no es suficiente. Y, además, no debieran ser necesarios, pues la protección de la niñez y de la juventud es una cuestión de Estado, pues se trata del futuro de la Nación. Es el Estado el que debe tomar el toro por las astas. Los tres poderes deben estar involucrados. Los políticos tienen que enterarse e ilustrarse profundamente al respecto, y sus propuestas, si es que algo se les ocurre, deberán estar libres de sesgos o intereses partidistas y electoralistas, pues si no es así, sólo producirán papeles a la larga absolutamente inútiles. Los jueces y abogados tienen que actualizarse y terminar de comprender y aceptar que el interés superior del niño está por encima de otros derechos de los mayores. |
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El
Congreso de la Nación Argentina ratificó la Convención sobre los Derechos
del Niño
el 27 de setiembre de 1990 mediante la ley 23.849 y la Asamblea
Constituyente la incorporó al artículo 75 de la Constitución de la
Nación Argentina en agosto de 1994. A partir de
este compromiso el gobierno debe realizar los esfuerzos posibles para
asegurar que todo niño tenga todos los derechos que figuran en la
Convención. La Convención sobre los Derechos
del Niño tiene en total 54 artículos y es una guía
de las cuestiones que deben ser tenidas en cuenta con relación a los
menores y sus derechos.
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