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Fanatismo irracional, soberbia en grado extremo, ambiciones sin límites, salvaje desprecio por la vida del prójimo y, como siempre, egoístas intereses económicos y políticos, son atributos que caracterizan a estas eternas guerras que hoy se libran en el mundo. Quien ganará, finalmente, podría ser irrelevante. Lo que importa es quienes pierden. La muerte y desolación que los diferentes bandos se provocan, unos a otros, terminan arrojando siempre el mismo resultado: el sufrimiento y el desamparo de niños inocentes...., los eternos perdedores. Los países - ¿o debiéramos decir tribus...? - que motivan estos conflicto han demostrado, a lo largo de siglos de sus respectivas historias, una tremenda incapacidad (¿o un verdadero y calculado desinterés...?) para resolver diferencias en paz y con el respeto que se debe a la condición humana del prójimo. Sin embargo, se creen con el derecho omnipotente de juzgar al resto del mundo y decidir quienes son buenos y quienes son malos, quien puede vivir y quien debe morir. No se trata acá de darle razón a uno u otro bando. Se trata de comprender hasta donde es posible despreciar el valor de la vida humana. Las bombas y las bacterias no son capaces de distinguir entre justos y pecadores. Entonces...¿cuál es el sentido de su utilización...? ¿Pueden los dirigentes de esos pueblos, de cualquier origen que sean, explicar esto, de modo tal que justifique la muerte de inocentes...?¿Cuál de ellos puede asegurar que su "justicia" es más justa que la "justicia" del otro...?¿Con que argumentos que no estén basados en el odio y el fanatismo o la ambición de poder y riquezas...?. Los que aún conservamos algo de cordura y sentimientos de solidaridad y respeto por el prójimo, tenemos claro que con violencia nada se resuelve de manera definitiva. Después de una guerra, solo quedan heridas que, en algún momento, servirán de argumento para generar más violencia. Fundamentalmente, hagamos lo necesario para que nuestro país no se vea involucrado en estos conflictos que nada bueno dejan para la humanidad. |
"Supongan que el árbol es bueno: el fruto también será bueno. Supongan que el árbol es malo: el fruto también será malo. Porque el árbol se conoce por su fruto." - Mateo-12-33