Hilario Cuadros

Mendoza, Argentina - Miércoles 22 de noviembre de 2000 - Nota tomada del Diario Los Andes

Un poeta cantor

Por Carmen Gutiérrez Arrojo

Hilario Cuadros nació al iniciarse nuestro excitante y conflictivo siglo XX , en 1902, en la Media Luna de Guaymallén (referente territorial de la cultura popular mendocina) de padres y abuelos cantores, su formación como músico folclórico estuvo signada por la herencia familiar. Su aprendizaje fue en base a la imitación de formas, géneros y estilos. La imitación ha sido la forma más perdurable de aprendizaje musical de los pueblos, que se extiende a la reproducción de prácticas y repertorio. En Hilario Cuadros debemos sumar a su aprendizaje empírico su intuición creadora, que ha dejado un patrimonio de más de 300 composiciones.

Su padre, Anselmo Cuadros, era un cantor de origen chileno propietario de "La barraca de Don Anselmo", donde se vendían velas, cueros y jabones, una industria muy desarrollada en la época.

Su madre fue doña Carlota Romero, quien a dúo con su hermana Magdalena cantaban el repertorio tradicional. En ese marco familiar él formó su primer dúo cuyano con su hermano Juan Guillermo. En esa época le decían "el chileno”, y más adelante Ernesto Fluixá lo llamaría “El caballero de la tradición".

Luego, con el cantor sanjuanino Domingo Morales formó el Dúo "Cuadros - Morales" y comenzó con él sus actuaciones públicas en San Juan, donde el periodismo los bautizó como "Los trovadores de Cuyo". El dúo se convirtió en conjunto con la incorporación de Alberto Quini y Roberto Puccio. En 1931 ya tenían un lugar ganado en los teatros de Buenos Aires y en Radio Nacional.

Abordó distintos repertorios compartiendo con otros músicos, como Acosta Villafañe, Monbrun Ocampo, Buenaventura Luna, Arancibia Laborde y don Félix Pérez Cardozo, de Paraguay. La amistad de este último le posibilitó la incorporación del arpa y el violín dentro de su conjunto, donde tocaron y compusieron juntos.

Hilario Cuadros se conectó con otros cancioneros de América y escribió "pasillos" colombianos, mambucos y cieguitos.

En nuestro país grabó para el sello Odeón la mayor parte de sus composiciones y hasta la actualidad se reeditan sus canciones. El conjunto colombiano "Guitarras campesinas" editó un long play dedicado al repertorio cuyano.

Hilario desde muy joven impactó por su originalidad, especialmente en el uso de la voz en falsete natural en los dúos y por el variado empleo que hacía en sus conjuntos de otros instrumentos, lo que permitió el acercamiento a diversos públicos.

Las temáticas de sus obras respondieron a los paradigmas de Nación - Patria y Tradición que se mantuvieron vigentes desde el siglo XIX y fueron retomados y resemantizados de acuerdo a las necesidades estratégicas dominantes.

La Gesta Sanmartiniana se hace presente en su producción en la cueca Los 60 Granaderos con música de Félix Pérez Cardoso; La cueca a San Martín; El Manzano de Tunuyán; Sargento Ayacucho; el vals Che sî de Corrientes (Mi madre de Corrientes, alusiva a la madre del General San Martín, con letra del poeta Julio Quintanilla); Fray Luis Beltrán.

Los sentimientos religiosos populares se vieron plasmados principalmente en La Virgen de la Carrodilla y Mi Patrona y Generala.

De paisajes y costumbres cuyanas son piezas representativas: Flor de Guaymallén, La voz de los Cerros, Cochero ‘e Plaza; el gato El Tupungatito, y las tonadas Arbolito sos testigo; Dónde andará y Las Brujas de las Minas.

El primer larga duración grabado por Cuadros en Buenos Aires para el sello Columbia se llamó Cañadita Alegre del 42.


Con Carlos Cuadros

En el anhelo por conocer más directamente la vida, la obra y el contexto social y cultural que posibilitó su permanencia, nos pusimos en contacto con sus familiares en Mendoza. Estuvimos con su sobrino Carlos Cuadros, quien con una amabilidad muy cuyana nos brindó su tiempo y su archivo sobre la vida y la obra de su tío.

Nos contó Carlos que aún vive en Buenos Aires la esposa de Don Hilario .

Que en el cementerio de la Capital está el panteón de los Cuadros.

Nos mostró la popularidad que Hilario Cuadros tiene aún en Colombia y pudimos relevar varias grabaciones de "pasillos" colombianos grabados en ese país.

Nos puso en contacto además con un interesante trabajo realizado por un grupo de fonoaudiólogos mendocinos sobre el uso de la voz del conjunto musical "Los Trovadores de Cuyo". El trabajo analiza especialmente el falsete y la voz nasalizada. Este estudio nos demuestra una vez más el poder cognitivo y polisémico de la música, especialmente el canto.

“El cantar del río, el del arroyuelo, el de los zorzales, el de las calandrias y el de los jilgueros. Flores de heliotropo, claveles del cerro, cogollo de menta, todo eso le traigo, Señora en el pecho...”

Los Trovadores de Cuyo en el año 1935

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Hombres de tradición

Nos dice Alberto Rodríguez, "en las casas de campo y aun en los parrales criollos de la misma ciudad, plenos de regocijo los espíritus, en la más franca y amena cordialidad, hombres y mujeres pulsaban la guitarra entonando sentidas y oportunas canciones que renovaban el interminable y siempre gracioso repertorio criollo".

En Mendoza contamos, en los campos históricos y de rescate, con los valiosos aportes de Juan Draghi Lucero, Alberto Rodríguez, Ismael Moreno, Fernando Morales Guiñazú, Ernesto Fluixá e Higinio Otero,

Nos resulta de muchísimo valor para sintetizar nuestra recordación una frase de Igor Stravinsky citada por Alejo Carpentier :"Una tradición verdadera no es el testimonio de un pasado transcurrido; es una fuerza viviente que anima e informa el presente".

Mantener la memoria de nuestra cultura es poder sentirnos parte de la humanidad.

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