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Un poeta cantor
Por
Carmen Gutiérrez Arrojo
Hilario
Cuadros nació al iniciarse nuestro excitante y conflictivo siglo XX ,
en 1902, en la Media Luna de Guaymallén (referente territorial de la cultura
popular mendocina) de padres y abuelos cantores, su formación como músico
folclórico estuvo signada por la herencia familiar. Su aprendizaje fue
en base a la imitación de formas, géneros y estilos. La imitación ha sido
la forma más perdurable de aprendizaje musical de los pueblos, que se
extiende a la reproducción de prácticas y repertorio. En Hilario Cuadros
debemos sumar a su aprendizaje empírico su intuición creadora, que ha
dejado un patrimonio de más de 300 composiciones.
Su padre, Anselmo Cuadros, era un cantor de origen chileno propietario
de "La barraca de Don Anselmo", donde se vendían velas, cueros y jabones,
una industria muy desarrollada en la época.
Su madre fue doña Carlota Romero, quien a dúo con su hermana Magdalena
cantaban el repertorio tradicional. En ese marco familiar él formó su
primer dúo cuyano con su hermano Juan Guillermo. En esa época le decían
"el chileno, y más adelante Ernesto Fluixá lo llamaría El
caballero de la tradición".
Luego, con el cantor sanjuanino Domingo Morales formó el Dúo "Cuadros
- Morales" y comenzó con él sus actuaciones públicas en San Juan, donde
el periodismo los bautizó como "Los trovadores de Cuyo". El dúo se convirtió
en conjunto con la incorporación de Alberto Quini y Roberto Puccio. En
1931 ya tenían un lugar ganado en los teatros de Buenos Aires y en Radio
Nacional.
Abordó distintos repertorios compartiendo con otros músicos, como Acosta
Villafañe, Monbrun Ocampo, Buenaventura Luna, Arancibia Laborde y don
Félix Pérez Cardozo, de Paraguay. La amistad de este último le posibilitó
la incorporación del arpa y el violín dentro de su conjunto, donde tocaron
y compusieron juntos.
Hilario Cuadros se conectó con otros cancioneros de América y escribió
"pasillos" colombianos, mambucos y cieguitos.
En nuestro país grabó para el sello Odeón la mayor parte de sus composiciones
y hasta la actualidad se reeditan sus canciones. El conjunto colombiano
"Guitarras campesinas" editó un long play dedicado al repertorio cuyano.
Hilario desde muy joven impactó por su originalidad, especialmente en
el uso de la voz en falsete natural en los dúos y por el variado empleo
que hacía en sus conjuntos de otros instrumentos, lo que permitió el acercamiento
a diversos públicos.
Las temáticas de sus obras respondieron a los paradigmas de Nación - Patria
y Tradición que se mantuvieron vigentes desde el siglo XIX y fueron retomados
y resemantizados de acuerdo a las necesidades estratégicas dominantes.
La Gesta Sanmartiniana se hace presente en su producción en la cueca Los
60 Granaderos con música de Félix Pérez Cardoso; La cueca a San Martín;
El Manzano de Tunuyán; Sargento Ayacucho; el vals Che sî de Corrientes
(Mi madre de Corrientes, alusiva a la madre del General San Martín, con
letra del poeta Julio Quintanilla); Fray Luis Beltrán.
Los sentimientos religiosos populares se vieron plasmados principalmente
en La Virgen de la Carrodilla y Mi Patrona y Generala.
De paisajes y costumbres cuyanas son piezas representativas: Flor de Guaymallén,
La voz de los Cerros, Cochero e Plaza; el gato El Tupungatito, y
las tonadas Arbolito sos testigo; Dónde andará y Las Brujas de las Minas.
El primer larga duración grabado por Cuadros en Buenos Aires para el sello
Columbia se llamó Cañadita Alegre del 42.
Con Carlos Cuadros
En el anhelo por conocer más directamente
la vida, la obra y el contexto social y cultural que posibilitó su permanencia,
nos pusimos en contacto con sus familiares en Mendoza. Estuvimos con su
sobrino Carlos Cuadros, quien con una amabilidad muy cuyana nos brindó
su tiempo y su archivo sobre la vida y la obra de su tío.
Nos contó Carlos que aún vive en Buenos Aires la esposa de Don Hilario
.
Que en el cementerio de la Capital está el panteón de los Cuadros.
Nos mostró la popularidad que Hilario Cuadros tiene aún en Colombia y
pudimos relevar varias grabaciones de "pasillos" colombianos grabados
en ese país.
Nos puso en contacto además con un interesante trabajo realizado por un
grupo de fonoaudiólogos mendocinos sobre el uso de la voz del conjunto
musical "Los Trovadores de Cuyo". El trabajo analiza especialmente el
falsete y la voz nasalizada. Este estudio nos demuestra una vez más el
poder cognitivo y polisémico de la música, especialmente el canto. |
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El
cantar del río, el del arroyuelo, el de los zorzales, el de las calandrias
y el de los jilgueros. Flores de heliotropo, claveles del cerro, cogollo
de menta, todo eso le traigo, Señora en el pecho... |