(Las fotografías que ilustran esta página fueron cedidas desinteresadamente por un amigo médico que vive en España, gesto que se agradece efusiva mente)
Click acá para escuchar Me espera la noche - aire de zamba, de Raúl Tomás, por Miguel Saravia.
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Conocí a Miguel cuando él tenía apenas 16 ó 17 años. Vivía con su mamá y sus hermanos en San Isidro, en una casa lindera con el fondo de lo de los Farías Gómez. Nacido en Cerrillos, Salta, no había perdido su tonada salteña, pese a que ya hacía algún tiempo que estaba en Buenos Aires. Realmente, por similitud de edades, Miguel era más amigo de mi hermano menor. Pero la guitarra nos fue uniendo en una amistad de esas que se nutre de sentimientos afines. Apasionado por el canto y la guitarra, cantaba con una voz de ricas tonalidades graves. Habíamos formado un conjunto folklórico, que integrábamos mi hermano, un chico que llamábamos Batatita (hijo del, por aquel entonces, gerente de la sucursal de San Fernando del Banco de la Provincia de Buenos Aires), Miguel y yo. Con ese conjunto sabíamos ir a tocar a peñas, fiestas en colegios y en casas de amigos. Nos divertíamos de lo lindo, pues Miguel era una máquina de contar chistes y ocurrencias sumamente graciosas. Temeroso de equivocarse, no quería hacer segunda voz, que era lo que correspondía por su registro. Por lo tanto, la segunda voz la hacíamos mi hermano y yo, aunque nos quedaba demasiado baja para nuestros registros. Con Miguel formábamos parte de un grupo de muchachos amantes de la música folklórica. |
| Sabíamos reunirnos en Pichi-Huasi, un boliche que, en San Isidro, manejaba Abel Peralta Oro (el Negro Oro). Allí se daban cita los Farías Gómez, los Airala, Alfredo Abalos (el gordo Abalos para nosotros), los Quirno Costa, Hernán y Tiano Figueroa Reyes, y tantos otros que hoy escapan a mi memoria. Tiano Figueroa Reyes, Rolo Tomás, Yoyi Barrenechea, Eduardo Colombo (hoy prestigioso locutor radial y televisivo) y Miguel, formaron Los Yorubas, grupo que interpretaba música afro-cubana, excepcionalmente bien. Pero el destino de Miguel era otro, ya que luego de un tiempo se abocó definitivamente a su carrera de solista. Cuando la compañía de discos Columbia (CBS) lo contrató para grabar su primer disco, me pidió que lo acompañase con el bombo, pues no se animaba a grabar solo. Pero no teníamos bombo, así que, aprovechando que por esos días Los Chalchaleros actuaban en Radio Splendid, fuimos a pedirle prestado el bombo al Cocho Zambrano. |
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Zambrano no tuvo inconvenientes en facilitar el instrumento-dicho sea de paso, una maravilla de bombo-y el día señalado fuimos al estudio de CBS y grabamos cuatro temas: A tu ausencia, una zamba de Miguel, Fiesta puneña (bailecito de Manuel Ponce), Tres días (otro bailecito, del Negro Lagos,de un amigo nuestro) y una chacarera, La de Santiago,de Miguel y creo que también de Tiano Figueroa Reyes. Eso salió en uno de esos discos de cuatro temas que se estilaban en la época. Un disco con canciones y estilo interpretativo totalmente tradicional, absolutamente diferente de lo que luego fue grabando Miguel, durante el transcurso de los años y de su evolución musical. Miguel era un tipo abolutamente divertido. Al comienzo destacaba su habilidad para contar cuentos, que no se sabía de donde los sacaba. En una oportunidad, estábamos haciendo fila en el Canal 13 de TV, para presentarnos en algún concurso o algo por el estilo. Miguel empezó con su lista de cuentos, uno tras otros y la gente se empezó a juntar alrededor nuestro y aplaudían como locos con cada cuento que relataba. |
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Con el tiempo,
Miguel fue encontrando su propio estilo de canto y de interpretar la música
tal como el la sentía. Su música comenzó a reflejar
las influencias, fundamentalmente, de la música brasileña,
especialmente la bossa nova, a la cual Miguel era muy afecto. Hoy Miguel no está con nosotros. Parafraseando al gordo Abalos, se fue de gira. Una gira muy larga. Pero nos ha dejado su canto y su recuerdo. |